Hospitalidad y Acogida

Hermano, hermana,
practica la hospitalidad consciente de que es Dios que viene a tu encuentro en el peregrino.
Acogerás a cada huésped que viene a la comunidad como a Cristo en persona.
A todos recibirás con honor, con simplicidad pero con delicadeza,
y te esforzarás por creer que en ellos Cristo está presente.
La hospitalidad no es un servicio casual:
es un ministerio que ejercitas en nombre de Cristo al mundo.

(Regla de Bose 38.40)

 

jovens em Bose, verão de 2006
jovens em Bose, verão de 2006
La hospitalidad es un ministerio que el celibato permite practicar en modo particularmente intenso. Aunque es cierto que son muchos y muy variados los motivos que traen los huéspedes al monasterio de Bose (hoy día son más de 15 mil cada año), creyentes y no creyentes, gente de iglesia y gente que vive al margen de la iglesia e incluso de la misma sociedad, la actitud de acogida es siempre la misma: “Acogerás a cada huésped que viene a la comunidad como a Cristo en persona”.

El monje, que desea ejercitarse en el arte del conocimiento de la divina presencia, debe llegar al punto de discernir el rostro de Cristo en el huésped y ayudar a emerger, en el gran misterio del encuentro con el otro, el Cristo escondido pero presente en cada hombre, aunque desfigurado por el mal o embrutecido por el vicio.

El ministerio de la hospitalidad se configura como un ministerio de acogida y de escucha, de asunción del otro en su “alteridad” hasta llevarlo al Señor en la intercesión, de consolación a quien vive una prueba, de solidaridad con el marginalizado: y ello puede ser una llamada implícita de atención a una sociedad tentada a la deshumanización de las relaciones interpersonales. 

área scout junto al bosque
área scout junto al bosque
Para poder responder al número creciente de personas que piden un tiempo de parada en Bose y para no condenar su acogida a la improvisación o a la espontaneidad, la comunidad sintió necesidad a lo largo de los años de crear un equipo de hermanos y hermanas responsables a tiempo pleno por la hospitalidad. Sin embargo, la hospitalidad y la acogida permanecen como un ministerio fundamental para cada hermano y hermana de Bose. Además de compartir la oración común tres veces al día y la lectio divina cotidiana, la comunidad propone a los huéspedes días de retiro individual y de revisión de vida con un hermano o hermana de Bose y encuentros de reflexión sobre temas particularmente relevantes a nivel humano y espiritual.

scouts reunidos en el patio de acogida
scouts reunidos en el patio de acogida

Durante el verano, es posible participar en las semanas bíblicas y de espiritualidad abiertas a todos, además de los ejercicios espirituales para presbíteros y los cursos y campos de trabajo reservados a jóvenes de 18 a 30 años. Desde 2006, el monasterio pone a disposición un área junto al bosque reservada a los grupos scouts que pueden allí encontrarse y acampar y compartir con nosotros los momentos de oración y de reflexión.

Consciente de la búsqueda de lugares alternativos a la parroquia que caracteriza nuestro tiempo, la comunidad de Bose recuerda a cuantos la visitan, especialmente en la Eucaristía dominical, que ella no es ni se siente una iglesia local y no pretende alejar a los huéspedes y amigos de las respectivas iglesias de que hacen parte o de su ambiente cotidiano de trabajo, donde cada uno es llamado a vivir su vocación con radicalidad evangélica. Bose no quiere ser otra cosa sino un pequeño oasis junto al camino de cuantos desean avanzar, cada día de sus vidas, hacia el Reino.